¿Quién soy?
Esta es la pregunta que muchos de nosotros intentamos responder o entender de nuestras vidas. Para algunos, es muy fácil responder (o ellos piensan eso). Para otros como yo, es un poco más complicado ya que continuamos viviendo y evolucionando.
Dejame contarte quién era 5 meses atrás, y voy a contarte quién soy hoy.
Era una Barskahay (Iraní - armenia) de 32 años, hija, hermana, tía, amiga, y marketer con una gran carrera ambiciosa. Estaba perdida. Estaba triste. Me olvidé quién se suponía que era y no podía controlar mi ajetreada vida norteamericana. Era todo lo que había conocido durante más de 20 años. Necesitaba un cambio, uno radical, que es lo que me trajo a Armenia mediante Birthright Armenia.
Siempre me identifiqué a mí misma como armenia, incluso cuando nací en Iran y crecí en Canadá. Y siempre me sentí como si no perteneciera. Visité Armenia por primera vez en 2008 luego de graduarme de la universidad. Era mi Madre Patria. Fue increíble. Pero, por desgracia, todavía sentía que no pertenecía. No hablaba como una hayasdantzi, parecía más ruso que nada, ¡y vestía como una norteamericana! Me sentí confundida y esos sentimientos se mantuvieron bastante constantes durante mis siguientes tres visitas a Armenia.
Avance rápido hasta hace 5 meses; llegué sin expectativas pero con un único objetivo en mi mente: encontrarme a mí misma. Lo que sea que eso signifique. Por primera vez en mi vida, no tenía un plan y no tenía idea de lo que iba a hacer a continuación. Decidí tener un poco de fe y vivir el momento sabiendo que tenía control total sobre mi vida. Ese enfoque ha cambiado mi perspectiva de la vida. Me permitió apreciar las pequeñas cosas y encontrar alegría en los lugares más inesperados.
Durante los últimos 5 meses, me sorprendí de mí misma y salí por completo de mi zona de confort. Conocí tantas personas maravillosas que me llamaron “mamá”. Supongo que ser una de las más mayores del grupo tiene sus ventajas, supongo. Pero son estos jóvenes voluntarios los que, de hecho, me enseñaron tanto (incluyendo la paciencia, mucho mucho de ello) y me inspiraron. Todos fueron muy únicos a su manera, con tanta ambición y esperanza. Vivimos tantas cosas juntos, algunas bastante emotivas. Pensar en sentarnos en el piso del Monasterio de Gandzasar (Montaña del Tesoro) en nuestro camino de regreso de Artsakh, en un círculo, en silencio y ver las emociones, las lágrimas, la quietud - eso fue monumental. Podes agradecer a Sevan por las lágrimas.
Birthright Armenia me dio el coraje para probar nuevas cosas sin miedo, ampliar mi perspectiva de lo que es posible y soñar en grande. En mi tiempo con el programa, fufi mentora de jóvenes emprendedores, fui juez en una competencia de emprendimientos solo para niñas, aparecí en un programa matutino de televisión nacional en vivo y trabajé en el mundo del fútbol (soccer para ustedes, norteamericanos), lo cual era un gran sueño mío. Aprendió a adaptarme a una nueva cultura laboral y encontrar maneras de contribuir a proyectos que aporten valor a largo plazo.
El programa también me permitió fortalecer mis habilidades de comunicación en armenio - en las que como diáspora, siempre me sentí menos adecuada. Negocié precios y cautivé a los vendedores mientras compraba en el mercado de Vernissage, me las arreglé para discutir con un taxista y le comuniqué mi frustración, e incluso discutí un nuevo programa de pre-incubación en un programa de televisión nacional en vivo, de lo cual estoy igualmente orgullosa. Aunque pueda hablar diferente a los locales, ahora tengo la confianza para vivir entre ellos sin temor a que no me entiendan.
Empecé mi viaje con un plan de quedarme 3 meses. Como muchos voluntarios, extendí mi estadía una vez que me di cuenta que necesitaba más tiempo para sumergirme, sentir y descubrir. Al estar lejos del estrés de mi vida en América del Norte, me di la libertad de vivir, reír y amar. Me voy de Armenia con una perspectiva diferente sobre qué es importante para mí en la vida. Me voy sabiendo que ahora tengo un lugar al que siempre puedo llamar hogar sin sentirme como una impostora. Esta experiencia cambió mis prioridades y lo que quiero de mi vida. ¿Y no es de eso de lo que se trata el viaje de autodescubrimiento?
Entonces, dejame contarte cómo estoy hoy. Soy feroz. Estoy motivada. Estoy en constante cambio. Estoy agradecida. Soy una armenia orgullosa.
Gracias, Birthright Armenia, por desafiar mi percepción de mi identidad y darme la libertad redescubrirme y amarme a mí misma. Qué viaje más épico fue. Continuará…
Sisian Boghossian
Canadá, 2019