Sin dudas, lo que más disfruté en Gyumri fue la conexión que estableces con tu familia anfitriona, tu lugar de trabajo y el grupo de voluntarios. La foto de este blog refleja la profunda relación que forjé con Alina y su familia: organizamos actividades para los fines de semana. Compartir un "Monchik-Ponchik" (una panificación tradicional de la ciudad), ir al parque, pasear por el mercado, asistir al teatro y cocinar asado un domingo, son solo algunos ejemplos de las vivencias que pintan de colores a Gyumri. Superamos la relación de huésped y hospedador para convertirnos en familiares lejanos por elección. Todas nuestras conversaciones nacen de lo más creativo y humano: el humor. En Gyumri, pude conectarme de esa manera, gracias a las excelentes clases de Birthright Armenia y mi convicción de aprender el idioma, ahora puedo comunicarme.
Enseñando Fuera de la Zona de Confort
Mi programa de voluntariado en Gyumri me sacó de mi zona de confort laboral: trabajé dando clases de inglés y español a adolescentes y niños en Alvan Tsaghik NGO y en Gyumri House Language. En cada preparación y en cada clase puse mi mayor esfuerzo para enseñar en un idioma que aún no domino. Sin embargo, eso no me impidió conectar con los estudiantes y juntos logramos que cada clase fuera un gran momento.
Finalmente, quiero mencionar al grupo de voluntarios y al personal: cada mes, algunos se van y otros llegan, pero Gyumri conserva ese espíritu familiar que permite formar rápidamente nuevas familias de voluntarios, lo que facilita tu adaptación al ritmo de la ciudad.
Salir de Yereván me permitió conectarme con un estilo de vida muy diferente al que estaba acostumbrado. Los días en Gyumri tienen un color distinto cada día, ya que las personas, tu host family, el lugar de trabajo y las actividades aquí te invitan a disfrutar cada momento, como parte de una gran familia que acoge la calidez que esta ciudad ofrece.
Participar en Birthright Armenia en Gyumri me permitió entender que siempre hay mucho por dar y hacer. Sin dudas, es una experiencia maravillosa que recomiendo a todos los que conformamos la diáspora a que vivan la suya. Y a los voluntarios, a que creen su familia en Gyumri.